La furia del agua y el hastío del fuego por Camila Mardones

La estación violenta (A estación violenta)
Dirigida por: Anxos Fazáns
Año: 2017

Somos cuerpos desmembrados que corren al mar en busca de éxtasis. En nuestra juventud se esconde el pesar de los ancianos de las ciudades viejas. Nos señalan con el dedo e insisten: en los ojos debe haber más que desolación y escape. Más que el reflejo de una playa. Más que la playa sola. Más que la soledad de la playa. Más que la espera por hundirnos en ella. Más que nuestros cuerpos desnudos que buscan hacerse líquidos y livianos. Más que nuestros cuerpos desnudos que buscan mutar y desaparecer. No-habitar espacios. No-habitar identidades. No-habitar nombres. No queremos habitar nada. Queremos el éxtasis del mar. Queremos vaciar nuestros ojos. De las expectativas propias. De aquellas de las viejas ciudades. Del ruido de las azoteas. Tenemos el peso universal sobre nuestros hombros e insisten en nuestra juventud. Insisten en ella: en los ojos míos debería haber más que desolación y escape. En los ojos tuyos, escúchame, el futuro parece un cascabel de gato. Somos cuerpos desmembrados que corren al mar en busca del frío. Quiero dejar de tener cuerpo. Quiero mutar con el agua. No quiero más que este momento en el cual río como un niño condenado al dulce y al alcohol. Quiero sólo el dulce y el alcohol. Por favor. Buscamos esa condena y enlazamos nuestras manos hasta desconocer las pieles. Tengo tantos momentos en la espalda que no sé qué hacer con las palabras. Me pesan los brazos y la noche es muy larga cuando no tienes dónde dormir. Confundo lo que bebo entre orines con el pecho de mi madre. El futuro es una estrategia de márquetin. A nadie le importa lo que escribo. Trabajo en una radio que bien podría ser una oficina de despacho de colchones. Amé una vez a una mujer y hoy me dijo que se iba a morir. Amé una vez a una mujer con la cual entré al agua y tuvimos frío. Y tuvimos hambre. Y tuvimos sueño. Y fuimos humedad. Y me duelen los brazos, la boca toda y el alquiler. Me duelen los amigos que escapan. Amé a una mujer una vez y me dijo que se iba a morir. Nos morimos todos, alguna vez. Pero mi cuerpo le sobrevive al suyo. Confundo la sobrevivencia con el hastío. Quiero sólo lo dulce y la danza. Por favor. No quiero habitar nada. Tu cuerpo se entumece. Nos abandonamos en el agua.

Algunos ingenuos confunden este fuego terrible que nos quema por dentro. Confunden este fuego terrible con quietud.

Y nosotros nos desparramamos sobre todo lo inerte en busca de luz.

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